sábado, 15 de febrero de 2014

Hágalo usted mismo.




                                                                             


¿Y quién no lo dice? Eso de tratar a veces funciona... ¿O no?
Tengo hambre.... ¿Y si voy a buscar algo para comer? Debería. Miro mis manos. Están llenas de líneas que atraviesan mis palmas como tajos despiadados. Hacen un surco para la vertiente de mi vida, de mi muerte. Siempre abiertas, heridas de por vida. Mis manos, y están tan rosas.... No me gusta ese color ¿Pero qué es lo que podría hacer ante eso? Mis dedos, mis uñas, siempre cortas como mis ilusiones. ¿Y qué debo hacer? Solo soy una laguna de pensamientos. Coherentes, incoherentes, nulos, vitales, todo a la vez. ¿Y qué debo hacer? ¿Utilizar mis manos? Esas todas maltrechas, golpeadas, que acarician sin ser acariciadas, que escriben, que sostienen libros, rostros, lágrimas.... Sería tan fácil utlizar mis manos para tomar, para tocarte, para fumar, para leer, para leerte.
 ¿Y qué hay de mis ojos? No quiero hablar de esos, nunca terminaría. Son demasiado problemáticos, demasiado sensibles, enamoradizos, demasiado fieles.....
¿Y para qué entonces? ¿Para qué hacer algo? No termino de entender si debería  o no hacer algo, sigo mirando mis manos, no me entiendo. Es que... Ellas se sienten tan cansadas, tan maltrechas. Con tanta ira contenida, tantas caricias reprimidas, con tantas palabras escritas para despues tacharlas, tienen tantos rechazos, tantos golpes...... Pobrecitas, ellas sí que no pueden escapar, no pueden decidir......No  como yo que controlo mi ser, las controlo a ellas. Todo esto es mi culpa, yo las llevé a esto. Las sigo mirando, les pido perdón. Esto habría que cambiarlo.... Eso de tratar a veces funciona ¿No?

No hay comentarios: